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15/10/2009

Sanación de Argentina Paredes

El susto



Es un mal que se produce por impresión violenta, es algo que se va de uno hacia afuera y esto causa desánino, miedo,vómitos, dolor de cabeza.

Cuando le duele la cabeza, espinazo, la espalda, el estómago, hay que buscar lanita negra y saumarle con romero, colocar en el lugar donde duele que inmediatamente calma el dolor. Un sintoma más puede ser el dolor de pecho, esto le suele pasar tanto a un chico como a un grande.

Cuando alguíen está asustado se siente decaido, con mucho sueño y mientras duerme aveces grita. Estar asustado no es como si tuviera pesadilla, también le da vómitos, y hasta a veces diarrea. Esto afecta más a los niños, que aveces puede ser mortal, sino lo hacen curar con un curandero.

A veces el susto es muy fuerte, cuando ocurre un accidente imprevisto, o el impacto al ver un muerto, a un espiritu malo o un animal salvaje.

A esta clase de susto se cura con vela blanca y cigarrillo con masajes en la nuca en la cabeza y llamarlo por su nombre tres veces y crusarlo los brazos.

La medicina natural de nuestra zona incluye plantas , las piedras , los saumerios...
con esto se han logrado solucionar casi todas las clases de enfermedades,porque presentan un contenido espiritual.

Argentina Paredes.



03/09/2009

Las enfermedades y sus causas

Por el Dr. Eugenio Maurer Ávalos



PARTE I
LA ENFERMEDADES Y SUS CAUSAS

Los tseltales piensan que las enfermedades vienen por falta de armonía:

1)Biológica: una diarrea, un resfriado, quebrarse una pierna.
2)Desarmonía entre el cuerpo y la mente: vgr. hay casos en que a la persona le sale una erupción debido a que pasó una gran vergüenza.
3)Desarmonía entre la mente y el corazón: vgr la locura.

Curación de las enfermedades cuyas causas pueden ser:

1)Naturales
2)Por castigo de una falta
3)Porque alguien envidioso envía el mal.

-1) Naturales: Si alguna persona enferma, primero se le darán remedios caseros: infusiones de diversas hierbas medicinales, temascal (baño de vapor), etc.
Pero si la enfermedad persiste, se acude a un Principal a fin de que éste averigüe si la enfermedad no se debe quizá a un castigo por parte del mundo superior, causado por un de un delito cometido por el enfermo.
El principal ayunará tres días para estar limpio de alma y con ligero de cuerpo.

-2) Castigo de una falta: Si por confesión del enfermo mismo aparece que sí hubo delito, se le da la sanción adecuada, y se ora a Dios y a los santos para obtener el perdón.

Debido al castigo y al perdón, el sujeto mismo y su familia quedan curados de la enfermedad de la inquietud y angustia (en tseltal cheb o’tanil – corazón partido o doble) provenientes del temor al castigo divino.

-3) Si el enfermo no es culpable: se efectuará la liturgia que describo a continuación.

PARTE II
LITURGIA DE CURACIÓN.

-1) LA ORACIÓN DEL SANADOR.
Hablaré a Dios nuestro Señor.
Padre, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo.
te pido prestadas 13 gracias, 13 licencias.
te pido prestada tu boca fría, tu corazón frío para la vena afiebrada, para el cuerpo afiebrado.
Padre, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo.
te pido prestadas tus 3 gracias, tus 3 bendiciones
para la vena afiebrada, que es tuya, para el cuerpo afiebrado, que es tuyo.
¡Que se vaya enfriando la vena, que se vaya enfriando el cuerpo!
Antes te di ya las gracias, Padre, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo.
Te pido prestados hoy tus pies fríos, tus manos frías, tu corazón frío, para la vena afiebrada, para el cuerpo afiebrado hoy.

Que haya frescura en la santa vena, que haya tranquilidad en el santo cuerpo
no te duermas, santa vena, no te duermas, santo cuerpo!

El sanador invoca a Dios y a todos los santos y dice:
Empiezo ya a hablar en medio de la vena, en medio del cuerpo con tu palabra fría, con tu elocución fría.

¡Que se enfríe la santa vena, que se enfríe el santo cuerpo con mi boca fría, con mi corazón frío, y también con mis hierbas frías!12 Padre, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo.
Se puede enfriar la santa vena, puede enfriarse el santo cuerpo.
¡No te duermas, santa vena, no te duermas, santo cuerpo!
Despierta ya santa vena, despierta ya santo cuerpo!
Se van a enfriar con mis 13 palabras, y con mis 13 elocuciones, con mis petición fría, con mi boca fría, y también con mi corazón frío

Te pido tu rocío frío blanco, tu rocío frío negro, tu agua blanca de la piedra, tu agua negra de la piedra, tu lodo blanco de agua, tu lodo negro de agua.
Te pido prestado tu frío para la vena, te pido prestado tu frío para le vena afiebrada, para el cuerpo afiebrado.

¡Vete enfriando con mis plantas frías! Con mi árbol blanco verde, con mi árbol negro verde; con mi [árbol] chihil blanco, con mi chihil negro, [sambucus mexicana] con el chawohpimil blanco, con el chawohpimil negro [eisenhardtia adenostilis]

Pero yo sé, Padre, yo tu hijo, Señor yo tu hijo sé que las hierbas no tienen ningún poder si tú no se lo concedes.

¡No te duermas, santa vena, no te duermas hoy , santo cuerpo! Ve despertando ya, santa vena, ve despertando ya, santo cuerpo!

Enfríate, santa vena, enfríate santo cuerpo.
Se va a enfriar con tus 13 palmas, con tus 13 hojas de árbol.23 Te pedí prestadas tus 13 gracias, tus 13 licencias, aquí para la santa vena afiebrada, para el santo cuerpo afiebrado.
ya Te di las gracias, Padre, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo. 5 Entonces el sanador pulveriza soplando aguardiente al cuerpo del enfermo: y dice ¡Enfríate santa vena, enfríate santo cuerpo.

2) ANÁLISIS DE LA ORACIÓN
«Papá, soy tu hijo, Señor soy tu hijo» Así empieza el sanador su liturgia, presentándose como hijo ante su papá, y lo repite muchas veces (13) como argumento para que le conceda la petición, pues un papá no niega nada a sus hijos.

También lo invoca como su Señor, que es también el Dueño del enfermo: «que se enfríe la santa vena, que es tuya, que se enfríe el santo cuerpo, que es tuyo». Además, al llamar santos a la vena y al cuerpo está insistiendo en que el propietario es Dios. Por eso precisamente solicita sus 13 licencias, para meterse con la vena y el cuerpo.

Notemos de paso que el número 13 es considerado como bueno, pues simboliza las siete gradas del cielo maya, y el 3 también es considerado como bueno. No he podido verificar la cita pero creo que se explicaba allí que el 13 era símbolo de las treces gradas del supramundo. Y que el 9,en cambio indicaba algo malo. De hecho en una oración de curación de mordedura de serpiente , dice el sanador «te chuparé 9 veces», para sacar la ponzoña

El sanador, que como indiqué, es un principal, por sí mismo, se halla desprovisto de medios para curar, por ello acude a Dios, pidiéndole prestados sus instrumentos simbólicos fríos: boca, corazón, pies y manos: fríos, para la vena y el cuerpo afiebrados. Y le pide: «Que se vaya enfriando la vena..., el cuerpo» . « Que haya frescura en la santa vena, que haya tranquilidad en el santo cuerpo!»

Sin embargo, aunque Dios conceda al sanador los medios para curar, el enfermo no sanará si carece de la voluntad de curarse. Por ello las exhortaciones continuas:
«No te duermas, santa vena, cuerpo! ¡Despierta ya, santa vena, cuerpo!».
«¡Enfríate santa vena, enfríate, santo cuerpo!» ,

Notemos que las repeticiones de las súplicas se deben a que en la religión tradicional de los Tseltales «Dios está lejos» Por ello envió a cada pueblo un santo patrono, que haga las veces de informante ante Él y de mediador con el pueblo. Los Tseltales comparan al santo con el mayordomo, que está siempre en la finca, y a Dios con el finquero, que vive lejos, en la ciudad. Y así, cuando un indígena quiere que se le conceda tierra o alguna otra merced, acude al mayordomo para que éste escriba al finquero y le transmita el ruego; luego transmitirá la respuesta del finquero. También comparan a Dios con el licenciado que explica al gobernador las necesidades y peticiones de los indígenas.

Les habla a «todos los santos» porque el santo patrono no está solo, sino que lo acompañan muchos otros, cuyas imágenes están en la iglesia de cada poblado. Además, para los tseltales esos santos están vivos: hay pues que invocarlos a todos, pues sería una ofensa omitir a alguno. Precisamente por ello, cuando van a orar a la iglesia, le rezan al santo de su devoción, pero pasan a «platicar» con todos los demás. También hay se invoca a los santos de los poblados vecinos para gozar de su protección, sobre todo cuando se visitan sus poblados En la nota cito sólo a algunos santos, pues cada pueblo tiene los suyos.

Continuemos con la oración del sanador: «Ya antes te pedí tus 13 gracias... [y] ...licencias» «Ya antes te di las gracias, Señor». En efecto lo hizo desde el principio, pues estaba seguro de que obtendría la ayuda de Dios para la curación.

Y ahora, de suplicante pasa a actor, y empieza a usar los instrumentos que Dios le ha prestado: «Yo empiezo ya a hablar en medio de la vena, en medio del cuerpo, con tu boca fría, con tu discurso frío». «¡Que se enfríe la santa vena, el santo cuerpo, con mi boca fría, y mis yerbas frías!» incluso ordena: «¡Vete enfriando con mis yerbas frías! ¡Vive ya, santa vena, vive ya, santo cuerpo!».

Muestra su confianza en que el enfermo se aliviará: «Va a ir enfriándose con mi árbol blanco verde, con mi árbol negro verde; con mi árbol de chihil blanco..., [sambucus mexicana]verde, con mi chawohpimil blanco...verde» [eisenhardtia adenostilis]

Sin embargo, no deja de reconocer que, en último término, el propietario es Dios: «Se van a enfriar con tus 13 palmas, con tus 13 hojas de árboles».

Podríamos decir que reconoce su debilidad pues con frecuencia vuelve a acudir a Dios para pedirle su auxilio:

«Te pido prestado tu rocío blanco, ...negro, tu agua de la piedra blanca... de la piedra negra, tu lodo blanco del agua, lodo negro...: para la vena afiebrada, para el cuerpo afiebrado».

El sanador pide muchos elementos fríos simbólicos a fin de que el enfermo, que arde de fiebre, imagine y sienta la frescura, y así se aumente su voluntad de sanar.

Además afirma explícitamente que el poder curativo viene de Dios: «Yo sé que las hierbas no tienen poder alguno, sino tú no se lo das, Señor mío»

Para terminar pulveriza un buche de aguardiente sobre el cuerpo del enfermo, diciendo: «¡Alíviate, santa vena, alíviate, santo cuerpo!».

Desde luego que el aguardiente no sanará al enfermo, pero sí le dará una sensación de frescura que lo animará.

El sanador concluye su rito invocando a la Trinidad del cielo y de la tierra
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Jesús, María José. Jesús, María José.

PARTE III
¿Y si el enfermo no sana?
El sanador repetirá la liturgia una o aun dos veces, pues pudo haber habido un error en el desarrollo del rito, con lo cual perdió su eficacia.

Pero si después de las repeticiones aún no se consigue la mejoría, el sanador empieza a sospechar que se trata de un mal que fue “echado” por alguna persona envidiosa y poderosa, o mediante la ayuda de alguien que tiene poder espiritual. Repetirá nuevamente la ceremonia, pero combatirá contra ese mal que alguien “ha echado”.

Citaré únicamente algunas frases de la oración, que se refieren al j’ak’chamel “echador de enfermedad”. .

«Pero está afiebrada la vena, está afiebrado el cuerpo... [El enemigo] vino quizá a hablarle a la santa vena, vino a hablarle al santo cuerpo...¡Pero si él no es el dueño de la vena, no es el dueño del cuerpo, sino tú Señor nuestro!»

Esta última frase la repite con frecuenta a lo largo del rito, pues, como ya lo hice notar antes, según los tseltales, Dios está lejos, y como que no se entera muy bien de lo que pasa en el mundo; por ello el sanador trata de convencerlo de que el «echa-mal» obró sin derecho, puesto que él no es dueño del santo cuerpo ni de la santa vena.

En la primera oración que no hay ninguna invocación a Cristo, a quien reconocen como más poderoso que todos los santos, pero, por decirlo así, el santo es el que tiene más poder en el pueblo que le fue asignado por el mismo Cristo y por su Padre. En cambio en esta oración sí lo invoca.

«Maestro Santo Jesucristo, ayúdame con tus 13 palabras, con tus 13 gracias, con tus 13 elocuciones, con el frío de tu boca, con el frío de tu corazón – Papá, soy tu hijo, Señor, soy tu hijo».

Mi hipótesis acerca de esta invocación, es que se topa con un enemigo muy poderoso; por lo cual acude al poder del mismo Cristo.

Termino con esta pregunta: ¿Y si el enfermo no sana?
Se acude a otro sanador más poderoso. Y si ni aun así se logran resultados, no es raro que se ejecute a quien se piensa que es el “echa-mal”.

Como dicen los tseltales al terminar un discurso o narración: Si hay alguien que sepa más de este asunto puede añadirlo. Y si alguien halla que hay errores en mi exposición, puede corregirlos.

Bachajón, Chiapas, México
4 de septiembre de 2009

Dr. Eugenio Maurer Ávalos







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30/11/1999 |

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